Esta tarde he tenido la ocasión de acercarme a la Expo del Ninot recién inaugurada el pasado viernes por la noche. Esta vez la ubicación de los ninots infantiles están al fondo del Museo, es decir, que nada más entrar te topas con los ninots adultos de las secciones más bajas, hasta que llegas a los infantiles, y una vez pasas los infantiles continúas con las secciones adultas más altas.

Y es que ya hemos entrado en la cuenta atrás de las Fallas 2017, que comienza siempre que llegan los ninots a la Ciudad de las Artes (o a la explanada de Nuevo Centro anteriormente), sinónimo de que la fiesta grande de la ciudad de Valencia se acerca. En ese momento es cuando todos empezamos con nuestras quinielas particulares de quién será el ninot indultat tanto en grandes como en infantiles.

Por cierto, un año más, los infantiles vuelven a barrer los ninots grandes por regla general. Hay mucha más variedad de gustos y estilos en infantiles que en los grandes, donde parecen haberse estancado desde hace unos años, exceptuando algunos casos puntuales.

Y aunque lo que voy a comentar ahora no suene bien, es algo que debo hacer ya que año tras año lo escucho en el 90% de la gente. Vamos, que el ninot indultat será lo mismo de siempre. Y ojo, esto es solo una opinión personal, es igualmente válido votar lo de siempre que votar otras cosas.

Particularmente, no os voy a engañar con este tema. He entrado en un estado de aburrimiento, sin pasión ni emoción por dicho “voto”. Preocupado de que el Museo Fallero cada día se parezca más a un geriátrico.

No estoy diciendo que ese tipo de ninot “abuelito con nieta” esté mal hecho, ni mucho menos, más bien al contrario, pero no me aporta nada año tras año, que los llevas al Museo y ya ni te acuerdas de que año es cada uno porque siempre es lo mismo. Tampoco estoy diciendo que lo más guay sea lo más moderno, no no, pero para mí el que ofrece algo distinto siempre me es más agradable de ver.

Esta tarde, sin ir más lejos, he visto como muchísima gente (falleros y no falleros) iban directamente a las secciones más altas y a lo tradicional de todos los años, para elegir su voto entre esas mismas opciones de siempre, descartando por completo (muchos ni siquiera se paraban a verlos) otras opciones más “frescas” que tenían justo al lado.

Una lástima.

Mi primer voto en grandes ha ido para la Falla San Vicente-Periodista Azzati, de Vicente Martínez.

Mi primer voto en infantiles ha ido para la Falla Malvarrosa, de Miguel Hernández.